Rembrandt van Rijn (1606-1669)

El jugador de golf, 1654

El jugador del golf, 1654

El jugador de golf, 1654

Aguafuerte, 9,6 × 14,4 cm, sobre papel verjurado. Firmado y fechado abajo a la izquierda: «Rembrandt f. 1654». NH 282, II/II.
El llamado Jugador de golf sorprende por su modernidad, no solamente formal, sino también conceptual. Obsérvese el contraste entre las zonas claras, con personajes apenas dibujados, y el acabado, mucho más elaborado, del personaje sentado de la derecha envuelto en la oscuridad. El jugador con el palo y la pelota nos remite a un juego de la época que se practicaba en espacios abiertos. Pero ¿qué significado tiene esta imagen con el pensativo personaje sentado en lo que parece un espacio interior, que apoya una pierna encima de un banco y un brazo en una mesa en la que parece que haya la luz de una vela? En esta especie de tabique separador hay una ventana a través de la cual vemos dos hombres conversando, de nuevo resueltos con pocos trazos. Rembrandt, sin embargo, no se preocupa por dibujar lo que podría ser un marco de ventana convincente, con lo que la imagen se aleja de una representación realista y adquiere un extraño carácter conceptual.

Aguafuerte, 9,6 × 14,4 cm. sobre papel verjurado. Firmado y fechado abajo a la izquierda: «Rembrandt f. 1654». NH 282, II/II.
El llamado Jugador de golf sorprende por su modernidad, no solamente formal, sino también conceptual. Obsérvese el contraste entre las zonas claras, con personajes apenas dibujados, y el acabado, mucho más elaborado, del personaje sentado de la derecha envuelto en la oscuridad. El jugador con el palo y la pelota nos remite a un juego de la época que se practicaba en espacios abiertos. Pero ¿qué significado tiene esta imagen con el pensativo personaje sentado en lo que parece un espacio interior, que apoya una pierna encima de un banco y un brazo en una mesa en la que parece que haya la luz de una vela? En esta especie de tabique separador hay una ventana a través de la cual vemos dos hombres conversando, de nuevo resueltos con pocos trazos. Rembrandt, sin embargo, no se preocupa por dibujar lo que podría ser un marco de ventana convincente, con lo que la imagen se aleja de una representación realista y adquiere un extraño carácter conceptual.

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